Olivenza ha rendido este 5 de mayo un emotivo homenaje a sus vecinos deportados al sistema concentracionario nazi, en un acto institucional marcado por la memoria, la dignidad y el compromiso democrático. La iniciativa, enmarcada en el proyecto La Higuera de la Memoria, ha servido para devolver nombre y reconocimiento a quienes fueron víctimas de la barbarie nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
Durante la ceremonia se ha honrado la memoria de Librado Almeida Martínez, Manuel García Jara, Antonio González Álvarez, Vicente Hurtado Álvarez y José Martínez Rodríguez, vecinos de Olivenza que fallecieron en los campos de concentración. Sus nombres han sido recordados públicamente en un acto cargado de respeto y recogimiento, devolviéndolos al lugar que merecen en la historia y en la memoria colectiva del municipio.
Asimismo, se ha reconocido a los supervivientes que lograron recuperar su libertad el 5 de mayo de 1945: Antonio Cayero Vivas, Gabriel Méndez Sousa, Aurelio Ramallo Martínez y Raimundo Escudero Bravo, cuyo testimonio de resistencia y dignidad sigue siendo hoy ejemplo para las generaciones presentes y futuras.
El acto, celebrado en el entorno del Convento de San Juan de Dios, se inició con una contextualización histórica a cargo del historiador y representante de la asociación AMICAL en Extremadura, José Hinojosa Durán. A continuación, tuvo lugar un diálogo poético con lecturas de textos de Miguel Hernández y del poeta oliventino Manuel Pacheco, que aportaron una dimensión cultural y simbólica al homenaje.
Uno de los momentos más solemnes fue la lectura pública de los nombres de los nueve deportados oliventinos, seguida de la intervención de familiares, cuya voz y emoción dieron testimonio de una memoria transmitida durante generaciones.
La ceremonia ha contado con la asistencia del alcalde de Olivenza, Manuel J. González Andrade; el delegado del Gobierno en Extremadura, José Luis Quintana; el rector de la Universidad Miguel Hernández de Elche, Juan José Ruiz Martínez; Ana Belén Borrachero Cortés, en representación de la Universidad de Extremadura; el portavoz de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Olivenza, Miguel Borreguero; miembros de la Corporación Municipal; diputados de la Asamblea de Extremadura y familiares de las víctimas, entre otros.
Durante su intervención, el alcalde de Olivenza subrayó que “mientras haya memoria, los nombres de estos hombres no serán olvidados y seguirán entre nosotros”, y añadió que “cuanto más aprendamos de la historia, más lejos estaremos de repetirla”.
Por su parte, el delegado del Gobierno en Extremadura recordó que cerca de 300 extremeños fueron deportados a campos de concentración nazis, de los cuales alrededor de 200 no lograron sobrevivir, subrayando así la importancia de mantener viva su memoria.
El homenaje ha estado marcado por la emoción de los familiares, cuya intervención puso voz a generaciones que han mantenido viva esta memoria durante años, muchas veces en silencio, convirtiendo el acto en un espacio de encuentro entre pasado y presente.
Como cierre, se llevó a cabo la plantación de un esqueje de la Higuera de la Memoria y el descubrimiento de una placa conmemorativa, símbolos de vida, resistencia y arraigo que darán forma permanente a este recuerdo en el espacio público.
Con este acto, Olivenza no solo mira a su pasado, sino que reafirma su compromiso con la memoria democrática y con la responsabilidad de que historias como estas sigan siendo contadas para las generaciones futuras.
